Yo pinto para ayudar a los demás” no es solo una frase, sino la filosofía de vida de Patricio Maldonado, un hombre que ha hecho del arte una herramienta de servicio y solidaridad.
Profesor de Teología, pintor, artista y predicador, Maldonado es descrito como un hombre sencillo, de profundas virtudes humanas, cuya vocación trasciende el lienzo. Su trabajo artístico no busca únicamente la expresión estética, sino que está guiado por un propósito mayor: aportar al bienestar de otras personas a través de su talento.
Desde su niñez mostró inclinación por el arte, desarrollando habilidades que con el tiempo se consolidaron en una trayectoria marcada por la sensibilidad social. Sus obras, cargadas de simbolismo, espiritualidad y color, reflejan no solo su formación, sino también su visión del mundo: el arte como puente entre la fe, la comunidad y la ayuda concreta.
Maldonado combina su labor creativa con la enseñanza y la prédica, integrando el mensaje espiritual con la acción. Para él, pintar es también una forma de misión, una manera de transformar la inspiración en apoyo real para quienes lo necesitan.
Su historia es la de un artista que no separa el talento de la responsabilidad social, demostrando que el arte puede ser más que contemplación: puede ser servicio, compromiso y esperanza.


